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jueves, 14 de julio de 2011

Fito Páez versus ¿el egoísmo?

Revolviendo entre la montaña de agravios y asco que el exitoso cantante rosarino le dedicó a la mitad de los porteños luego del triunfo de Mauricio Macri en las elecciones, podemos encontrar una idea que vale la pena debatir.

A su manera, y con frases como “A la mitad de los porteños le gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa…” o Gente con ideas para pocos. Gente egoísta. Gente sin swing.” Fito Páez expresó lo que muchos consideran cierto y se lo achacó al, digamos, modelo macrista: el egoísmo es malo, y los egoístas de Buenos Aires votaron a Macri.

Ahora bien, lo que estaba en frente ¿era puro altruismo? ¿Cree de buena fe Fito que los que van a votar a Cristina en Octubre están votando con el corazón y no con el bolsillo?

En mayo, Marcelo Tinelli reflexionaba sobre la situación económica de la actualidad:

Yo viví hace diez años una de las situaciones más terribles de la Argentina. Hoy, gracias a Dios, puedo gozar de tener una empresa en paz, pagar los sueldos, que no es poca cosa, y poder invertir. Estoy feliz de vivir en la Argentina[i]

¿Y no es ésta la idea que explica perfectamente el motivo de la muy posible reelección de Cristina Fernández en Octubre? ¿Y cuando esto suceda, se asqueará Páez o pensará que ganaron los derechos humanos?

Volviendo al tema del egoísmo, Fito Páez afirma que a los porteños les gusta tener el bolsillo lleno sin importar a costa de qué:

¿Ignorará el cantante que la inflación generada por el Frente Para la Victoria es una manera de enriquecer a unos (por ejemplo la AFIP) a costa de todos los demás? ¿Ignorará Páez que los subsidios a las artes son a costa de los impuestos que paga el pobre que compra un paquete de polenta para que coma su familia? ¿Se olvidó Rodolfito que ahora él puede ver fútbol gracias a que la gente que poco disfruta del “deporte nacional” está obligada por ley a financiarlo? ¿Se olvida que los shows donde él entretiene al público oficialista son pagados con el trabajo de quienes no disfrutan de su música y que eso implica tener el bolsillo lleno a costa de otro?

A la luz de estas cuestiones no puedo más que pensar que el enojo de Fito no está dirigido a los egoístas (que son aquellos que tienen autoestima[ii], aquellos que se preocupan por su interés propio), sino a todos aquéllos que encuentran su bienestar a costa del de los otros, que no es lo mismo.

Y he aquí la paradoja: El sistema que más promueve esta forma de vida que Fito aborrece, es el del gobierno que él mismo dice querer reelegir.

viernes, 8 de abril de 2011

No todo es Cristian U

Si todavía no lo conocés, te cuento que Cristian Urrizaga (de aquí la “U”) es el elemento que resucitó un programa en vías de extinción como Gran Hermano y lo devolvió a posiciones envidiables en términos de audiencia cuando parecía que iba a sucumbir a la nueva propuesta del rey Tinelli, Soñando por Bailar.

La característica principal de este participante de la séptima edición del reality es que no tiene ningún escrúpulo. Su reputación de gran jugador se la ganó gracias a sus estrategias de manipulación, utilización de la mentira, y absoluta desconsideración de la sensibilidad y voluntad de sus compañeros dentro de la casa. En sus palabras, “el juego significa inventar cosas”. Más claro, agua.

Ahora bien, el espectáculo que Cristian U. nos ofrece dentro de la casa puede suscitar reflexiones respecto del egoísmo, el dinero o la competencia tales como: “El dinero es la fuente de todo mal”, “La competencia implica destruir al otro” o “Los intereses individuales están en contra de la armonía del grupo”. Y luego de esto, por supuesto, sugerir que la competencia debe estar regulada por el gobierno ya que, si no, nos matamos entre todos.

Sin embargo, estas observaciones que se ajustan a la realidad del famoso reality show, no pueden ser trasladadas a otras realidades u otros sistemas. Es decir, las estrategias manipuladoras y despiadadas de U se dan en el marco de un juego de suma cero. Lo que gana Cristian ($400.000) lo deja de ganar el resto de los participantes. Si Boca le gana a River 2 a 0, River tiene menos dos (-2) y Boca más dos (+2). Y -2+2 = 0.

Es por esto que cuando hablamos de otro tipo de sistemas, o de “juegos” de suma positiva, las aseveraciones respecto de la competencia o el egoísmo pierden su aplicación. Por ejemplo, si Burger King y Mc Donald’s persiguiendo su interés individual ($$$) compiten para quedarse con la mayor cantidad de clientes, probablemente busquen ofrecerte mejores productos, más variedad, o menores precios que su competidor.

Finalmente, esa búsqueda del interés particular, terminó beneficiando a una gran cantidad de consumidores que ahora comen más, mejor, más variado, o más barato.

En este tipo de sistema, para repetir el rutilante éxito que tiene en el programa, Cristian U tendría que basar su estrategia en descubrir la vacuna contra el SIDA, la cura contra el cáncer o el Viagra femenino. Cosas que indudablemente lo harían multimillonario, pero que al mismo tiempo elevarían la calidad de vida del mundo entero.

Creer que la actividad individual está en contra de un supuesto interés social, como muchas veces repiten nuestros principales dirigentes políticos, tiene que ver con suponer un sistema de suma cero que no se ajusta a la realidad en la mayoría de los casos.

El fantástico progreso material que ha atestiguado la humanidad en los últimos ciento cuarenta años está directamente relacionado con la existencia de sistemas de suma positiva, en donde la competencia y el egoísmo terminan generando –como colateral- beneficios para todos.[i]




[i] Lo anterior no implica dejar de lado que la corrupción, la utilización del poder en favor propio, la manipulación de ciertas leyes, y otras cuestiones dan lugar a este “choque” de intereses. Sin embargo, esto sucede porque lo que se elimina es el juego de suma positiva y se lo reemplaza por otro, donde el premio se lo gana el más amigo y no el que mejor satisface al cliente (este análisis en profundidad, en próximas entradas).

jueves, 4 de noviembre de 2010

Lecciones de Ratatouille I


De Rousseau a Kirchner que venimos comprando la siguiente idea:

"... tratar de servir al intereses del conjunto por sobre los intereses sectoriales (...) poner el bien común por sobre los intereses individuales..."(1)




Lección de Ratatouille #1: Si aceptamos que existe un interés social que se enfrenta y debe anteponerse al interés individual, entonces tus deseos, talentos, capacidades y esfuerzos terminarán siendo otra pieza más del engranaje.

Remy quería ser Chef y tenía las condiciones y la motivación para serlo, pero su padre encontró el lugar exacto para él dentro de la colonia. Una suerte de control de bromatología roedor. Ahí le sería útil a la "sociedad".

El asunto es: ¿Quién interpreta la voluntad de esa supuesta "sociedad", la voluntad del "grupo", la voluntad de tu "pueblo", tu "nación"?

Para Remy, fue su padre, el líder. ¿Y para nosotros? ¿Serán nuestros gobernantes? ¿Pueden ellos saber cuál es el interés denominador común de 40 millones de personas? ¿Y si se equivocan? La propuesta es demasiado riesgosa.