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lunes, 22 de octubre de 2012

La fundación bicicletera Banco Ciudad

El gobernador más bueno de todos lanzó hace poco un plan para financiar la compra de bicicletas de manera de incentivar todo lo bueno del hombre, su salud, la ecología y la vida sana.

¿De qué se trata? Vas a una bicicletería, elegís la que te gusta y pedís un presupuesto. Con eso vas al Banco Ciudad y estos te dan un crédito a pagar en 50 cuotas en pesos sin interés. Es decir que si te querés comprar una bicicleta de 1000 pesos, te dan el dinero y podés devolver $20 pesos por mes, por 50 meses.


No cabe ninguna duda que, en un contexto inflacionario (incluso en un contexto con mucha menor inflación que la que le debemos a CFK y Marcó del Pont), esto NO es negocio para el banco - más allá de que SÍ lo sea para los bicicleteros "adheridos"-.

En este sentido, el Banco Ciudad se está comportando como lo haría una fundación privada que busque fomentar el uso de la bicicleta por los motivos que crea convenientes.

Sin embargo, existe una enorme diferencia. Los fondos que tendrán que cubrir el quebranto no son del Banco. 

En primer lugar, porque el banco le debe dinero a todos sus depositantes y prestarle a los biciusuarios no es una buena manera de cuidarlo.

En segundo lugar, porque este banco en particular, un banco público como el Ciudad, puede incurrir en quebrantos sin afectar a sus depositantes ya que el dinero lo consigue gracias al presupuesto público porteño.

En pocas palabras, este alevosamente pésimo negocio será bancado por todos los porteños que pagan impuestos y que poco interés tienen en financiar ciclistas. Es claro que en nombre de la salud y la ecología todo atropello a la voluntad individual es posible.

Ahora bien ¿cuál es el verdadero fin de este programa escondido detrás de la promoción de la vida sana? El gobernante snob que tiene la ciudad quiere que Buenos Aires sea Amsterdam y mandó construir kilómetros de Bicisendas que nadie usa salvo durante los fines de semana (lo que no extraña, ya que los gobiernos son totalmente ineficientes para producir lo que el publico verdaderamente demanda). Al ver los patéticos resultados, puso en marcha, en primer lugar, un sistema de alquileres gratuitos y ahora este subsidio fenomenal a la compra de bicicletas a ver si al menos alguno ve lo realmente fantástico de su proyecto.

En conclusión, más de lo mismo, los recursos "de todos" terminan siendo de los que gobiernan y solo sirven para sus propios intereses políticos. Lo mejor que podemos esperar, entonces, es que esos fondos sean lo menos cuantiosos posibles, de manera que los gobernantes se enfoquen en las pocas tareas públicas que verdaderamente interesan a la sociedad.

lunes, 16 de abril de 2012

Detrás del escándalo


Esta es mi teoría: El gobierno es culpable de los elevadísimos niveles de inflación que padecemos. Aunque, ya sabemos, no están dispuestos a admitirlo. De hecho, hace poco, Marcó del Pont esbozó la teoría de la inflación como problema de oferta y del sector externo[1]…. No es de extrañar entonces que, ante este mal diagnóstico, decidan aplicar una mala solución: tomamos control de YPF y vendemos a precios bajos. Total, la diferencia la pagan los contribuyentes, o los pesos del BCRA, o los que compren deuda pública.

Ahora bien ¿se trata solo de un error económico? Veamos…

¿Hace cuánto que los argentinos aceptamos y aplaudimos la idea de que los “intereses del conjunto” están por encima de los “sectoriales”? ¿Hace cuánto que los argentinos compartimos el principio de que el “bienestar general” debe primar sobre los egoísmos individuales?

¿Cuántos están convencidos de que tanto el fútbol como la comunicación audiovisual son de “interés nacional”? ¿Cuántos son los convencidos de que los empresarios son entes egoístas contrarios al “bien público”?

¿Y cuántos son los que están firmemente convencidos de que los gobiernos de turno son los fieles representantes de ese supremo e intocable interés popular, común, nacional?

¿A quién extraña, entonces, que se anuncie con bombos y platillos que el “51% [de YPF] no va a ser manejado por ningún grupo económico privado[2]? ¿Puede sorprendernos que la expropiación se proponga sobre la base de la protección de la industria nacional, los usuarios y los consumidores[3]? ¿Llama a alguien la atención que la coacción y la violencia se escuden en el vaguísimo concepto de la utilidad pública?

Ayn Rand escribió una vez:

“Dado que no existe entidad tal como ‘el público’, dado que el público es meramente un número de individuos, cualquier supuesto conflicto del ‘interés público’ con los intereses privados implica que los intereses de algunos hombres deberán ser sacrificados para satisfacer los intereses y deseos de otros. Dado que el concepto es tan convenientemente indefinible, su uso descansa solamente en la habilidad de una pandilla para proclamar ‘el público c’est moi[4]

La pandilla de turno es hoy la administración Kirchner. Sin embargo, mientras sigamos sosteniendo las anteriormente mencionadas premisas fundamentales, el zorro podrá perder el pelo, pero jamás perderá estas mañas.



[1] “En nuestro país los medios de pago se adecuan al crecimiento de la demanda y las tensiones de los precios están por el lado de la oferta y el sector externo” http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-190369-2012-03-25.html

[3] Idem I. Industria, usuarios y consumidores que la propia política del gobierno – y no los empresarios –pone en esta situación.

[4] Ayn Rand: “La Virtud del Egoísmo”

jueves, 3 de marzo de 2011

¿Por qué no era para todos el "Deporte Para Todos"?

“Yo quiero decirles que me siento muy feliz en el día de hoy porque a ese Fútbol Para Todos ahora se suma este Deporte Para Todos los argentinos. Para que todos los argentinos puedan disfrutar libremente por la televisión abierta de cosas que no lo podían hacer si no tenían su cable, su abono, su pago (…) chicos que vieron después de catorce o quince años, por primera vez fútbol en su casa… cosas tan simples, de tan simples que parece mentira que no se podían realizar…”

La anterior es una cita textual del discurso con el que la presidenta anunció el programa “Deporte Para Todos”. Dejando de lado el reproche al redactor del mismo (que debe haber reprobado Lengua en sendas oportunidades), me gustaría en esta oportunidad debatir esta última aseveración: ¿Si era tan simple brindar deporte para todos, por qué no se hizo antes?

Lo llamativo de todo esto es que la mismísima primera mandataria nos dio la respuesta minutos después:

“A mí la verdad… yo no miro los partidos de futbol por televisión”

¿Pero Cómo? Si el fútbol es un “bien social”, un “bien público”[i], si es una pasión de los argentinos, cómo es posible que CFK no siga el campeonato ¿Será que es francesa, española o chilena?

Nada de eso. Es argentina con domicilio en provincia de Buenos Aires, al igual que las muchas mujeres que prefieren hacer otra cosa en lugar de mirar fútbol por TV.

¿Y cuántas mujeres son las que nunca en su vida miraron un partido de Rugby –que ahora será incluido en las programaciones gratuitas-? ¿Y a cuántos hombres sólo les interesa el fútbol pero jamás mirarían un partido de Vóley? ¿Cuántos tuercas no miran fútbol? ¿Cuántos futboleros no miran el TC2000?

Este es el principal motivo por el cual el deporte no es para todos. Simplemente porque no todos están interesados en el deporte. No existe el deporte como interés nacional, pasión de los argentinos o bien público. Existe como interés de algunos, pasión de otros y bien privado.

Aceptémoslo Nalbandián, muy pocos miran tus partidos en Argentina… Ni hablar de los Milincovic o los Meana. ¿Quién se fuma la liga argentina de Vóley? Nadie.

Son públicos minoritarios, son nichos que algunos empresarios identifican y buscan satisfacer su necesidad a cambio de alguna compensación. Así funciona. El esfuerzo para transmitir se ve compensado por el televidente interesado, es una relación de dos en donde ambos quedan contentos.

Con el “Deporte para Todos” la relación cambia. Cristina no mira fútbol pero le paga la transmisión a los futboleros. El esfuerzo por transmitir lo compensa el dinero de los impuestos, y los beneficiados son de nuevo el transmisor y los televidentes, pero a costa de un tercero que no mira ni televisa.

Entonces estimada Presidenta: El fútbol, como cualquier otro deporte, no es para todos porque no a todos nos gusta el deporte –de hecho usted lo admite-. Si a usted no le molesta financiar la transmisión de los partidos de Racing, la invito a que cree una fundación. Pero no tome mi dinero coactivamente para semejante injusticia.



[i] Son palabras textuales extraídas del discurso de la presidenta que puede verse completo en estos dos links:

http://www.youtube.com/watch?v=hBnw3mVOc5o

http://www.youtube.com/watch?v=QQzkFlR43xI