viernes, 4 de mayo de 2012
Ser Celíaco…
viernes, 19 de agosto de 2011
Paul Krugman: nueva víctima de la crisis filosófica
Es así como el premio nobel Paul Krugman, abogado del déficit y de la expansión fiscal (sólo para momentos de “crisis”), propuso –a modo de exageración- que si la sociedad norteamericana tuviera que armarse en defensa de una supuesta invasión alienígena, el gasto que esto generaría reactivaría la economía de manera tal que una vez que se dieran cuenta que tal invasión era un invento, ya habrían salido de la crisis.
Más allá de que este razonamiento roza el disparate económico, me gustaría analizar el tema desde un punto de vista moral, desde qué concepto del hombre tiene detrás esta teoría.
El razonamiento sería el siguiente: El país está próximo a una recesión, o sea, pocas ventas, poca rentabilidad, empresas en riesgo, quiebras, despidos y el círculo se pone peor. Entonces, ¿qué hacemos? El que tiene plata –El Estado, que no tiene pero puede fabricarla- la inyecta en el mercado y eso hace que vuelva el consumo, vuelvan las ventas, vuelva la rentabilidad, y todos contentos. ¿Inflación, endeudamiento, impuestos más altos? Después vemos.
Lo importante es que los americanos vuelvan a consumir. ¡Malditos americanos que dejaron de comprar todos al mismo tiempo! ¿Cómo se les ocurre? Pensar en las causas parece ser demasiado esfuerzo.
Pero el gran problema que hay con este razonamiento que ataca el síntoma es dónde sitúa al ser humano. Es decir, se considera que si desde el Estado manejamos ciertas variables, entonces el mundo vuelve a la “normalidad”.
Ahora bien, ¿Qué somos, relojes? ¿Somos tornillos de un carburador que si está andando mal nos tienen que ajustar? ¿Cuál es la normalidad? ¿Es aquel mundo dinámico que hacen los hombres en uso de su libertad, o es aquello que Paul Krugman quiere que la normalidad sea?
¿Por otro lado, cuál es la función de los bienes en el mundo, satisfacer las necesidades humanas, o es el ser humano el que tiene que satisfacer la necesidad de los bienes de ser comprados?
Si bien la propuesta del premio nobel tiene un lado económico oscuro en cuanto a las consecuencias que generaría, hay algo más profundo detrás que necesita ser combatido. Somos seres humanos y animados, no objetos o fichas de un tablero de ajedrez.
No permitamos que "la economía", la estabilidad financiera o los ratings de S&P sirvan de excusa para que nos den el trato que le dan a las piezas de un motor y no dejemos que nos usen como herramienta para consumir, cuando el consumo es nuestra herramienta para sobrevivir y no a la inversa.
jueves, 19 de mayo de 2011
Cuidando a la Presidenta
- ¡Buenos días, mi presidenta! Es un honor tenerla en mi consultorio, aunque debo decir que me preocupa un poco porque quiere decir que algo no anda del todo bien ¿Qué la trae por aquí?
- ¡No puedo más doctor! La verdad, estoy muy cansada. Hace poco mi médico me prohibió viajar a Paraguay, estuve con problemas de presión, desmayos…
- Entiendo, sí. Y cuénteme un poco. ¿Qué estuvo haciendo esta semana?
- Bueno, lo normal ¿vio? Un poco de trabajo, digamos, nada raro.
- Veo, veo, ¿Y en qué consistió esa rutina normal de trabajo?
- Bueno verá, el jueves pasado inauguramos un centro integrador en Villa Zagala. Luego, el viernes, me reuní con los dirigentes de la CTA y el martes con la CAME. Es como parte del diálogo social ¿vio? Para que tengamos los salarios controlados. Ese mismo día anuncié el hallazgo de petróleo no convencional de YPF donde di cifras precisas sobre reservas y otras cuestiones técnicas. El miércoles firmé otro acuerdo salarial, pero entre la UOCRA y la Cámara de la Construcción y el jueves entregué créditos estatales a jóvenes emprendedores para que se desarrollen, produzcan, generen trabajo… en fin. Y el viernes cerramos un acuerdo importantísimo para la prevención de salud en las cárceles.
- Bueno, bueno. Entonces usted me dice que en el plazo de una sola semana tuvo que encargarse de siete cuestiones de vital importancia y que, a su vez, no tienen casi nada que ver una con la otra.
- Tienen que ver, por supuesto, es el bienestar del país.
- Si claro, lo entiendo, pero usted tuvo que interiorizarse de la situación de siete circunstancias esencialmente diferentes, con diferentes necesidades, problemas, historias, intereses y alternativas de solución en juego.
- Sí, por supuesto, ése es mi trabajo.
- Bueno verá, por ahí no debería decirle esto pero tengo pacientes que aparecen aquí con crisis de nervios porque deben rendir dos exámenes en un mismo día. Tengo empleados de restaurantes que se desmayan en pleno trabajo porque hubo demasiadas mesas para atender. Y también tengo pacientes como la Señora Mirta Legrand a quien tuve que contener por no sé qué nuevo escándalo que había protagonizado su nieta.
No quiero decirle cómo hacer su trabajo, pero sí quiero decirle que lo que usted llama rutina y trabajo es humanamente imposible de realizar.
- Vaya doctor, la verdad que nunca lo había visto de esa forma. ¿Entonces son todas estas cosas las que me generan presiones que terminan afectando mi organismo?
- Creo que es una posibilidad a considerar.
- ¿Y qué hago? ¿Cómo hago para que a este país le vaya bien y yo no muera en el intento?
- ¿Probó alguna vez delegar sus tareas?
- ¿Está hablando de Cobos? ¡Por favor le pido, que veníamos bien!
- No, no. No me refería al vicepresidente. Una delegación más grande.
- Claro que sí, mis ministros trabajan muy duro. Con Amado, Guillermo y Carlos siempre nos reunimos, trabajamos mucho en equipo, aunque las decisiones finales, claramente, las tomo yo.
- Está bien, eso es una forma de delegar, pero usted sigue con la carga de decidir acerca de todo. La responsabilidad sigue siendo suya, de su equipo. Es como el general del ejército. Él delega, pero la responsabilidad es siempre suya.
- ¿Y entonces? ¿A qué se refiere?
- Bueno, le pregunto lo siguiente, para que vayamos de a poco. Si su hermano se pelea con su padre. ¿Usted qué hace?
- Trataría de intermediar, solucionar el tema.
- Bien ¿Y si su primo se peleara con su tío?
- Supongo que los escucharía si me necesitaran.
- Claro ¿Y qué haría con un vecino con quien no tiene relación?
- Creo que dejaría que él y su entorno encuentren la mejor solución. ¡No puedo estar en todo, Doc!
- Estimada, usted lo ha dicho mejor que yo. Trate de tener presente esta charla. En eso consiste la verdadera delegación, en dejar que los demás encuentren la mejor solución y la pongan en práctica. Y, por supuesto, ellos asuman la responsabilidad. La responsabilidad no es suya, mi querida presidenta. No se haga cargo de lo que no le corresponde porque la va a terminar afectando negativamente. Es mi consejo médico nomás.
- Muchas gracias Nakamura. Lo voy a tener en cuenta. Y otra cosa ¿Mirtha estaba mal por lo de Lousteau? A mí nunca me gustó ese chico...
jueves, 10 de marzo de 2011
El Boliche de Montoya
Fue así que emprendieron el viaje a General Montoya. Preguntaron un poco y se dirigieron directamente al bar de más renombre del lugar: “WHY”.
El hecho que despertaran al otro día y tuvieran que reconstruir la noche dio la pauta de que ésta había sido un éxito rotundo. Juan miró su agenda y no conocía la mitad de los nombres que en ella había –claro, todos de mujer y con un 0248 adelante-. Lo mismo para Christian (más tecnológico) que ahora tenía 7 nuevos contactos de BlackBerry Messenger y Juan que anotó 3 nombres para buscar en Facebook.

Como podrán intuir, el cuento no tardó mucho en difundirse por todo Avellaneda. Hacer los 60 Kilómetros hasta Gral. Montoya era diversión garantizada. Y así fue, fin de semana tras fin de semana, nuevos grupos de chicos se dirigían a “WHY”.
Pero claro, no todo era color de rosa. Al tiempo que los de zona sur estaban exultantes y las chicas de Montoya disfrutaban de su multiplicidad de “opciones”; los montoyanos se llevaban la peor parte.
Salvo los que estaban de novios, el resto estaba desolado. Encarar en “WHY” era lo mismo que jugar al tenis contra el frontón. Puros rebotes, las chicas a veces ni se daban vuelta para mirarlos. "¿Para qué? Más de lo mismo" decían.
Finalmente las quejas comenzaron a hacerse oír: “¡No podemos seguir así, es injusto que los extranjeros se queden con la belleza de este pueblo!”, “No podemos pasarla bien, se quedan con todo y no podemos hacerles frente porque vienen con esos peinados raros” y la más escuchada “¡Cómo pretenden que compitamos contra los oriundos de la ciudad de Pablo Echarri, son naturalmente mejores!”
Y así fue como el Concejo Deliberante decidió promulgar la reglamentación número 48 que rezaba: “… se prohibirá el ingreso al establecimiento bailable ‘Why’ de todo adulto entre 18 y 35 años que sea nacido en la Ciudad de Avellaneda, sea hijo de alguien nacido allí, hermano, padre o pariente lejano… en representación del pueblo de General Montoya y para su protección y su bienestar, cúmplase y hágase cumplir”.
Las protestas no tardaron en llegar. El primer viernes una multitud se reunió en la puerta de la disco con acusaciones de discriminación y carteles que acusaban al boliche y al municipio de xenofobia y hasta de racismo. Lo curioso fue ver entre la multitud a algunas mujeres del mismo pueblo “protegido”.
Y así fue que por tres fines de semana consecutivos, los avellanedos se acercaron a la puerta del local para exigir justicia y pedir que se terminara la discriminación. Las discusiones y peleas terminaron desembocando en una fuerte reprimenda por parte de la policía municipal.
Luego de varias, la represión terminó las protestas. Ya no había nada por hacer.
A los meses la situación era calma. Sin embargo, no por ello era feliz. Atrás habían quedado las noches memorables de “WHY”. Algunas chicas volvieron a mirar a los “locales”, sin embargo, la mayoría prefirió dejar de ir. Preferían ir al cine, mirar una película o migrar por las noches a otros pueblos. Muchas, de hecho, preferían viajar a Avellaneda o hacer alguna reunión en su casa e invitar a los que habían conocido allí.
Y por supuesto, no faltó la que entablara una relación muy cercana con alguno de los señores de la entrada para que -a cambio de algún favorcito- hiciera la vista gorda y dejara pasar a sus viejos amigos de Avellaneda.
A fin de cuentas, fueron éstos los que más se beneficiaron. Luego de un año, en Montoya todos querían ser patovicas.
martes, 28 de diciembre de 2010
¿La Feliz?
Pensando en el famoso sobrenombre que lleva la ciudad de Mar del Plata me acordé de este breve cuento:

“La Maestra enseñaba a los niños: ‘La hiena es un animal que vive en el norte de África, come carroña y se aparea una vez al año. Su característica distintiva es que emite un aullido semejante a la risa del hombre...'
Entonces pregunta:
- A ver, Juan, ¿qué entendiste?
- La hiena es un animal que vive en África, come carne podrida y se aparea una vez al año, y hace un aullido que parece que se está riendo...
- ¡Muy bien, Juanchi! ¿Y vos, Jaimito?
- Yo, en realidad, tengo una pregunta maestra: Teniendo en cuenta lo lejos que vive, la porquería que come, y lo poco que coje... ¿De qué corno se ríe la Hiena?”
Ahora repasemos las últimas noticias de “la feliz”.
El 23 de Diciembre el diario Infobae publicó que en Mar del Plata, las motos se venderán con cascos de manera obligatoria gracias a una nueva ley del Concejo Deliberante. Para que se entienda, esto es como que vos tengas un quiosco y cada vez que vendas chicles o caramelos, tengas que agregar -de regalo- una pasta de dientes o un tratamiento anti caries.
Por otro lado, el suplemento “Saludable” del mismo medio festeja con bombos y platillos el hecho que La Feliz sea una ciudad 100% libre de humo . Tan libre de humo que parece que no se podrá fumar ni en los clubes de fumadores donde los que fuman no afectan a nadie.
Por último, hoy se anunciaba por TV (y con menos jolgorio) el aumento de 20% y 30% en carpas, hoteles y restaurantes para esta temporada.
Entonces, si los vendedores tienen que ser niñeras de los compradores, si cada vez se pueden comprar menos cosas y si los que deciden jorobarse la vida sin dañar a nadie no pueden hacerlo porque estarían restándole un 0.8% al 100% del "libre de humo": ¿Estaremos realmente en “La Feliz” cuando vayamos a Mar del Plata?
Bueno, puede que todavía sí. Después de todo siguen teniendo, sol, playa y olas. Y por si esto fuera poco, siempre se puede ir a ver el espectáculo de Ricardo Fort.
“Soy feliz, soy feliz, vamos que la vida es una fiesta…”
jueves, 23 de diciembre de 2010
No fue Duhalde, fue Rousseau
Probablemente por el enorme poder que acumuló durante su gobernación en la Provincia de Buenos Aires, cada vez que ocurren hechos como los del sur de la Ciudad, muchos se miran y piensan: “Duhalde debe andar detrás de esto”.
Dado que estos reclamos muestran la situación de precariedad y pobreza en que vive gran parte de nuestra población, siempre son funcionales a aquéllos que quieren ver la popularidad del actual gobierno debilitada. Ergo, las pistas llevan hacia pocos nombres.
Sin embargo, viajando por el “Discurso sobre el Origen y los Fundamentos de la Desigualdad entre los Hombres”[i] de Jean Jaques Rousseau, al "cabezón" están por dictarle la falta de mérito.
Desde el punto de vista de los ocupantes –tanto del Parque Indoamericano, como del Club Albariño o los otros predios ocupados- las tomas son hechos ilegales pero consecuencia de situaciones injustas que hay que resolver y que representan una falta aún más grave que la toma misma.
Y no fue Duhalde sino Rousseau el que distinguió la desigualdad moral de la desigualdad natural (que es la que hace que vos seas rubia y yo morocho):
“… otra, que puede llamarse desigualdad moral (…) Esta consiste en los diferentes privilegios de que algunos disfrutan en perjuicio de otros, como el ser más ricos, más respetados, más poderosos, y hasta el hacerse obedecer.”

La consecuencia de esta lectura es que vos sos más rico, porque yo soy más pobre. Y si mañana Gonzalo Heredia tiene más seguidores en Twitter que “lacrisisesfilosofica” es probablemente porque se los sacó a este blog.
Entonces, cuando no tener acceso a la vivienda -mientras que otros tienen mansiones- es visto como un robo o una situación de beneficio de unos a costa de otros, el Estado que tiene que dar justicia frena y deja pasar ya que, piensa, tiene que reparar la primer situación “injusta”.
Y así es como caemos en las “políticas de vivienda”, los subsidios, y los planes de todo tipo, tamaño y color, que castigan el esfuerzo de unos en nombre de la necesidad de otros, con el objetivo de lograr la tan deseada "igualdad moral" roussoniana.
Como corolario, los principales sospechosos de coordinar las ocupaciones, como el ex-presidente, Pitu Salvatierra o Regino Acevedo, probablemente serían condenados (en un juicio que jamás existirá) como meros autores materiales.
Sin embargo, de seguirse la investigación, el autor intelectual de esta confusión de principios que termina en “usurpo porque vos me usurpaste antes” sería sin dudas el pensador francés J.J. Rousseau.
[i] “Discurso sobre el Origen y los Fundamentos de la Desigualdad entre los Hombres”, Jean Jaques Rousseau, Página 22: http://www.policialapaz.com.ar/biblioteca/Juan%20J.%20Rousseau%20-%20Discurso%20sobre%20la%20desigualdad.pdf
jueves, 16 de diciembre de 2010
Villa Soldati: ¿La Ausencia del Estado?
La ocupación del Parque Indoamericano por parte de un abultado grupo de personas en supuesta búsqueda de un lugar para vivir y el posterior enfrentamiento entre “usurpadores” y “vecinos” llevó a muchos a la conclusión de que esto es lo que pasa cuando el Estado se ausenta.
Desde prestigiosos periodistas hasta columnistas de algún programa de TV compartían -más o menos- la misma línea de razonamiento: Cuando el Estado no está, reina la anarquía, y la anarquía es la guerra de un bando dispuesto a todo que se enfrenta a otro dispuesto a todo, y más.
Ahora bien, aun suponiendo que el escándalo fue armado por algún político interesado en “desestabilizar”, de no haber una situación propicia, este personaje no podría ni organizar la ocupación de un locutorio. Entonces, ya sea que la okupación fue armada o espontánea, lo que se aprecia es que la miseria y la exclusión no han sido erradicadas aún.
¿Y quién es culpable de esto? ¿El Estado ausente? Veamos...
Por ley, el salario mínimo que un empresario debe pagar a un empleado es de 1740 pesos mensuales. Por supuesto, esto genera que si un empresario pudiera contratar por debajo de ese nivel, tendría dos opciones: o no contratar (desempleo), o contratar en negro. Si recurre a la segunda, el empleado tiene trabajo pero difícilmente tenga acceso a un crédito para comprar una casa, por ejemplo.
Por otro lado, según el Banco Mundial, los trámites burocráticos necesarios para registrar una empresa en el país pueden llevar hasta 27 días hábiles. En países que progresan, en cambio, los trámites pueden tomar entre uno y dos. No es extraño entonces que la proliferación de empresas en argentina sea lenta y el empleo no crezca.
Además, en el país tenemos cerca de un 30% de inflación anual, cuyo único responsable es el gobierno, que debe financiar sus crecientes gastos.

Por último, nuestros gobiernos están siempre dispuestos a crear “derechos” allí donde haya un grupo que diga tener una necesidad y luego financiarlos con el dinero de todos, mediante impuestos, inflación o deuda.
Como conclusión, tenemos un Estado que en aras de mejorar la situación del trabajador genera desempleo, un Estado que por controlar y supervisar al mercado y a sus agentes, destruye el incentivo para la creación de empresas que son vitales para dar trabajo y ofrecer productos a precios competitivos.
Un Estado que para alentar el consumo y salir de la recesión, ha generado una inflación que dios sabe cuándo y cómo terminará. Y, por último, tenemos un Estado que está dispuesto a compensar a cualquiera que proteste, total no asume por ello ningún costo económico, sino que nos lo traslada a todos nosotros.
Entonces ¿Cómo no va a haber gente que viva de changas y que al no poder seguir pagando su aumentado alquiler, siga al que le dice “si vamos al parque, podemos conseguir un subsidio”?
Finalmente, que los enfrentamientos no hayan sido frenados por las fuerzas de seguridad reflejan la inacción estatal. Pero nada de lo que llevó a generar esta situación tiene que ver con la inacción estatal. Es más, cabe preguntarse si no se debe al fenómeno inverso.
viernes, 3 de diciembre de 2010
La Escuela Kirchner y la otra cara del Derecho a la Educación
Por supuesto que cualquiera podría inferir que la poca relación del nombre con el “objeto social” de la empresa, en conjunto con la pésima connotación que implica llamarse como el célebre “no robemos por dos años” Barrionuevo, tendría como consecuencia un fracaso comercial digno del libro de los récords.

He aquí un buen incentivo para que las organizaciones busquen tener nombres que las relacionen con su actividad comercial y suenen atractivos para el cliente.
Sin embargo, en el sagrado mundo de la educación pública, no existen mecanismos que prevengan a las escuelas de cometer estos errores. El caso más reciente es la inauguración de la Escuela “Presidente Néstor Carlos Kirchner”.
Más allá de lo poco que hizo Néstor por la educación, lo mucho que hizo por destruir el poder de compra de los argentinos, y los escándalos de corrupción que estallaron durante su gobierno, los chicos de Albardón irán todos los días al colegio que lleva su nombre.
Ahora bien, si Coca-Cola quiere ponerse un nombre indecoroso, poco podríamos opinar al respecto. De hecho, pondrá en juego su patrimonio, no el nuestro.
¿Pero por qué parte de nuestro patrimonio sí será destinada a financiar actividades que algunos consideramos equivocadas y distorsivas de la realidad como poner a Kirchner a la par de próceres como Alberdi y Sarmiento?
Algunos argumentarán: “Estimados, así es la democracia, cuando ellos están en el poder, hay que aguantársela”.
Ahora, ¿implica esto que cuando otro sea el presidente podrá construir la “Escuela Conductor Marcelo Hugo Tinelli” o el “Liceo Superior Actor Guillermo Francella” y quienes estén en desacuerdo deberán, no sólo tolerarlo, sino también solventarlo?
¿Implica que cuando unos estén en el poder aprenderemos que “Perón ama a los niños” o que “Perón y Evita nos aman” y cuando otro sea el gobierno, cambiará el personaje a venerar porque así es la democracia?
Podemos pensar que hay distintas miradas del mundo, la economía, la sociedad y la historia, que merecen -o no- ser enseñadas y aprendidas. Ahora, el sistema de la educación pública (y monopólica ya que todos los programas deben ser aprobados por el Ministerio de Educación para ser “oficiales”) provista por el Estado ha tendido a priorizar una mirada sobre otra. Y el resto, ajo y agua.
¿Habrá un sistema en que si es del gusto personal de alguno enseñar a las generaciones futuras lo maravilloso que fue “el primer trabajador” pueda hacerlo y no tenga que obligarnos a todos a financiarlo?
¿Existe un mundo en el que puedan convivir escuelas “Néstor Kirchner” y “Carlos Menem” y yo no tenga que ser cómplice de la decadencia de la educación nacional? ¿Podremos -con libertad- decidir a qué colegio enviar a nuestros hijos según nuestras convicciones y no según la de los que nos gobiernan?
¿No sería éste un sistema mucho más democrático y mucho más plural, de verdad?
En nombre de la pluralidad y la "democratización" se han intentado controlar los medios de comunicación, acusados de ser monopólicos.
Sin embargo, a nadie se escuchó aún hablar del monopolio que implica el sistema de educación pública y la otra cara que presenta el “derecho” a la enseñanza.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Lecciones de Ratatouille II
Lección de Ratatouille #2: Si la función del líder es proveer el “bienestar general”, entonces algunos se deberán sacrificar en favor de otros sin contraprestación. Si así no lo hicieren, entonces serán tratados de traidores, antipatrias, elitistas u oligarcas.
Para que nadie se enferme, Remy tenía que cumplir su función de controlador de veneno. Sin embargo, como su pasión era ser Chef, su padre lo trata de “humano” y de snob.
Para que todos coman carne, los productores deben abastecernos a precios “populares”. De lo contrario, son tratados de oligarcas, desestabilizadores y se les prohíbe ejercer el comercio o se intenta retenerles un porcentaje confiscatorio de sus ganancias.
Lección de Ratatouille #3: Si la función del líder es “protegernos”, por más que allá afuera no haya peligro alguno, éste se empeñará en buscarlo, encontrarlo y repetirlo hasta el cansancio hasta que nos demos cuenta que estamos bajo amenaza permanente.
Que los humanos odiamos a las ratas es real, pero también es cierto que Remy encontró al único humano que estaba dispuesto a llevarse bien con una rata.
Que el comercio internacional puede fundir a algún productor argentino también es real, pero también es cierto que si miramos atentamente todo el tablero, el beneficio es mayor que el costo porque implicó que la gente eligió en libertad por el producto “mejor”[i].
[i] Aquí “mejor” refleja un concepto relativo. Relativo a un momento dado, un lugar dado, y unas preferencias específicas para ese tipo de producto. Es un concepto que, aplicado a cualquier bien, cambia constantemente. Ésa es la esencia del mercado.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Muerto el perro ¿Se acaba la rabia?

Dadas mi ignorancia en temas médicos y mi tendencia a la hipocondría, y sumado al hecho que Néstor ya había sido intervenido hacía no mucho tiempo pensé que algo realmente malo podía pasar. Sin rodeos, temí su muerte.
En ocasión de su presentación ante el Congreso Nacional en Marzo del 2004 Kirchner puntualizaba sobre los siguientes temas:
El Estado que regula el mercado:
Por último: Si es Kirchner el que va a procurar el bien común de los argentinos, y va a desentenderse de los intereses individuales, ¿cuál es la necesidad de tener un congreso balanceado?
Si compartimos las premisas filosóficas de sistemas mediocres y autoritarios, difícilmente el hecho de que Kirchner se retire en Bahamas tenga verdadero impacto en nuestro desarrollo. La prueba más notable de esto la ofrece el hecho que la presidente sea Cristina Fernández... de, por y para Kirchner.
jueves, 19 de agosto de 2010
Sacándole la navaja al mono
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Lo que seguramente no podremos afirmar nunca es que fueron gobernantes que no trabajaron.
Trabajando “por la gente”
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Si tomamos los estudios de
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¿Y qué hicieron los políticos contemporáneos[i] en las últimas décadas para ser eficientes? Se mostraron trabajando por la gente: Si había desempleo, empleo público y salario público. Si los salarios eran “bajos”, leyes de salarios mínimos. Si los precios eran altos, “acuerdos” o leyes de precios máximos y luego de “abastecimiento”...
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Las sociedades civilizadas no llegaron a gozar del confort de que gozan hoy gracias a los esfuerzos de los gobiernos. El bienestar material que tenemos no ha sido provisto por los secretarios ni por los comités reguladores, sino por el fenómeno de la interacción social facilitada por el comercio.
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io”...
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viernes, 13 de agosto de 2010
De Náufragos, Piratas y Jubilados


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[ii] Charles Baird en “Liberating Labour”
[iii] Richard Ebeling en “Abolishing Social Security - Through Privatization!”, Septiembre de 2005, “The Freeman”.

