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viernes, 26 de agosto de 2011

Democracia Bajo Fuego: El Valor de la Crítica

Tiempo atrás nos referimos al problema que traía aparejado perseguir judicialmente a alguien por expresar sus ideas, pensamientos o sensaciones, por más abominables que éstos nos parezcan.

Poco después, Fito Páez vomitó insultos contra “la mitad de Buenos Aires” y levantó una polémica enorme por haber tratado mal a los votantes. ¿Cómo se permite semejante osadía? Sobre el asunto se escribieron artículos enteros descalificando sus dichos y criticando su actitud antidemocrática, por sobre todas las cosas. Aquí, en cambio, discutimos sus ideas.

Ahora bien, luego de las primarias, como ganaron los que no le gustan a la Sociedad Rural Argentina (pero sí a los artistas), quienes se llevaron el premio al exabrupto fueron sus representantes.

Hugo Biolcati sugirió que a los argentinos lo único que les interesa es tener un LCD y mirar a Marcelo Tinelli mientras que el país va camino al iceberg. Otro nuevo ataque de flanco hacia el supuesto egoísmo de los votantes, y hacia el elemento esencial de la democracia, “el pueblo”, los que votamos (que es distinto a “Los que Vivimos”).

Probablemente, como ya le pasó a Fito, Biolcati también reciba su correspondiente citación judicial. Pero, por las dudas, ya tiene una colección de críticas para entretenerse. El típico “gorila”, de parte de Aníbal Fernández, “lo peor de la Argentina” y “se le salió la chaveta” fueron algunas de las reacciones.

Así las cosas, lo que en la Argentina parece imperar es una serie de temas sobre los que nadie debe opinar distinto, o bien si lo hace, disimularlo lo más posible si no quiere ser investigado por la justicia, por el INADI, o demonizado por Clarín o “6, 7, 8” (según corresponda).

El problema con esta actitud es que impide llegar a mundos mejores. Si las expresiones de Páez o de Biolcati son atacadas con violencia y denostadas de manera que la próxima vez piensen dos veces antes de opinar sobre la “voluntad popular”, nos quedaremos sin voces críticas. Y las voces críticas son esenciales al mundo por dos cosas:

En primer lugar, si las críticas son erróneas, el hecho de que hayan salido a la luz, nos da la posibilidad de contrarrestarlas, de oponer nuestra teoría y reforzar nuevamente su valor.

Por el contrario, si las críticas son acertadas (y creo que nadie pensó en esta posibilidad), entonces estamos ante la posibilidad única de dar un nuevo debate, y de encontrar sistemas que satisfagan mejor las necesidades de todos.

En el año 1600 Galileo Galilei salvó su vida al confesar bajo presión que su teoría sobre el movimiento planetario era falsa. Sin embargo, la Tierra gira alrededor del Sol.

Probablemente no sean Biolcati ni Fito Páez los Galileos de nuestra era.

Pero que no queden dudas que la actitud de persecución y vilipendio de cualquiera que critique ciertos asuntos de nuestra vida pública es la garantía más grande de que si hay un Galileo dando vueltas, nunca lo vamos a conocer.

jueves, 9 de junio de 2011

Macristina

Hace poco más de un año, cuando inauguré mi blog con el artículo “La Boheme Vs. Kapanga” planteé la idea de que los progresistas (que festejaban el bicentenario con rock nacional) por un lado, y los conservadores (que conmemoraron el bicentenario con música clásica y la reapertura del Colón) por el otro, se diferenciaban sólo en la superficie pero compartían sus premisas filosóficas básicas. A un año de esa situación, ni la superficie los diferencia.


En el pasado, cuando Macri eligió reabrir el Colón para festejar los dos siglos de la Revolución de Mayo, no dudó en gastar millones de pesos cobrados a la ciudadanía porteña, para refaccionar un teatro que -si bien tiene características aparentemente únicas en el mundo- sólo disfrutan unos pocos.


En contraste, la Presidenta Cristina Fernández se inclinó por financiar actividades más populares como espectáculos de rock que acapararon la atención del público.

Sin lugar a dudas (y más allá que la reapertura del Colón también tuvo su público) los espectáculos de la 9 de Julio fueron mucho más masivos. No obstante, la diferencia entre los dos actos fue sólo superficial ya que, en ambos casos, los dirigentes no dudaron en utilizar dineros públicos, que son de todos, para financiar y proveer la música, el arte y los espectáculos que disfrutan sólo algunos.

Un año después, ni siquiera queda la hipocresía de la diferencia superficial.

Este sábado 11 de Junio, “Los Pericos” (una banda que lleva vendidos más de 2,5 millones de discos) darán un recital con entrada libre y gratuita en el marco de la inauguración del “Distrito Tecnológico” de Parque Patricios.

Así es, como si Steve Jobs, Bill Gates y Mark Zuckerberg hubieran sido productos de la exención impositiva y la planificación municipal, el Gobierno de la Ciudad decidió delimitar un área propicia para que se instalen las empresas “tecnológicas” y, para darse un poco de autobombo, regalarán a los presentes un espectáculo del grupo “Los Pericos”.

Ergo, la pregunta obligada es: ¿Por qué Los Pericos? ¿Por qué no Los Cafres, Nonpalidece, u Otro Mambo? ¿Qué han hecho Los Pericos para que los ciudadanos de la Ciudad de Buenos Aires los premiemos con los 10.000, 20.000 o 100.000 pesos que cobrarán por su Show? ¿Quiénes son Macri o el Ministro de Cultura Hernán Lombardi para decidir que son ellos mejores que alguna alternativa similar? ¿O acaso se trata de todos pagándoles la fiestita particular a los funcionarios?

Cuando un productor musical elige una banda para financiarla y difundirla, generalmente trata de encontrar una que le guste a la gente. ¿A toda la gente? Sabiendo que eso es imposible, no busca que le guste a todos, pero sí a una cantidad suficiente de modo que pueda hacer un buen negocio. Como colateral, el buen negocio resulta en beneficio para él, para la banda y para todos aquellos que encuentren placer al escucharla.

Cuando el gobierno es el que decide el show del día, el proceso es distinto. En lugar haber un productor que apuesta por un grupo que tiene potencial, lo que hay es un funcionario eligiendo la banda que tiene más potencial electoral –es decir, una banda consagrada que no tiene ninguna necesidad de seguir creciendo. Nada que ver con el aclamado “fomento a la cultura”.

Más aún, cuando el gobierno es el organizador de este tipo de eventos, se termina dando una situación que deberíamos reprobar entre todos:

José, el almacenero del barrio, que muere por la música de Cacho Castaña, paga todos los meses el impuesto a los Ingresos Brutos. Si no tuviera que pagarlo, tendría más dinero disponible que podría destinar ala compra de un nuevo disco de Cacho, comprar un nuevo equipo de música para escuchar mejor los discos viejos, o bien, comprarse una computadora para bajarse de internet la discografía completa en formato mp3.

Sin embargo, el capricho del gobierno, disfrazado de “Agenda Cultural”, se mete en el bolsillo de José (y le impide escuchar a Cacho Castaña) para que un tercero, que José no conoce y a quien no le debe nada, disfrute de un espectáculo que nunca se ganó en base a su mérito, sino que accede a él porque Mauricio aprendió de Cristina que las bandas taquilleras te suben en las encuestas.

viernes, 18 de marzo de 2011

¿Por Qué Roban los Políticos?

Por lo mismo que los otros ladrones. No tanto por su calidad como personas sino por una respuesta lógica a la siguiente pregunta: ¿Para qué trabajar 8, 10 o 12 horas por día por un sueldo que no alcanza si trabajando mucho menos tiempo se puede vivir mucho mejor?

En general creemos que el que roba es malo porque hace un daño al otro y eso es cierto, pero no debemos dejar de lado la idea de que el robo es un acto perfectamente racional.

Salir a robar no debe ser nada fácil. Si te sale mal podés terminar preso, herido o bien muerto. Es decir, robar involucra un alto nivel de riesgo. Sin embargo, el beneficio es alto en relación al costo.

Robar una cartera, por ejemplo, puede tomar 40 segundos. La adrenalina debe ser altísima y –como dijimos- el riesgo también, pero luego de 40 segundos de trabajo obtuvimos 200 o 300 pesos más un celular y accesorios que podemos cambiar por dinero.

Asimismo, robarle con éxito una cartera a una señora en el medio de la avenida Corrientes es mucho más difícil que hacerlo de noche en un callejón con poca luz y poca gente. ¿Por qué? Porque la posibilidad de ser descubierto y tener que correr por tu vida disminuye significativamente en el callejón.

Ahora bien, imaginemos que el carterista pudiera reducir el riesgo de ser descubierto a una expresión mínima.

Imaginemos que, en lugar de asaltar una mujer, empujarla al piso, tironearle el bolso y salir corriendo, nuestra rutina laboral sucediera en un elegante despacho, con aire acondicionado y varios empleados sirviendo café.

Supongamos, además, que en lugar de 200 pesos y accesorios para vender, el premio son varios millones que van a ir a parar a una cuenta en un banco suizo a nombre de un tío segundo.

Pensemos también que la posibilidad de ser atrapado en medio del atraco baja porque nuestra rentabilidad es tan grande que podemos compartir el botín con quien debería meternos presos.

Y considérese por último que las oportunidades para incurrir en este tipo de maniobras es abundante puesto que el sistema está lleno de regulaciones, permisos, habilitaciones, contrataciones públicas y licitaciones.

Finalmente, si vos fueras político y vieras esta circunstancia, ¿no robarías también?

Probablemente no porque no es tu estilo andar jorobando a la gente por ahí. De acuerdo. Sin embargo, no podemos decir que quien cobra una coima, paga un sobreprecio, o cobra un “peaje” extra no lo haga siguiendo una perfecta ecuación de costo beneficio. Entonces ¿qué hacemos?

Como primera medida podríamos ir casa por casa predicando las bondades de ser honesto y no quedarse con los vueltos. Pero difícilmente la debilidad humana logre entendernos.

En segundo lugar, podríamos idear una nueva serie de controles que sirva para relevar a los supervisores del área de regulación de las actividades monitoreadas que controlan al que debería estar controlando; logrando simplemente agregar eslabones a una cadena en donde, a la larga, cuando se aceita el mecanismo, todos se llevan su porción.

Entonces, si los hombres luego de resolver su ecuación costo-beneficio deciden incurrir en actos corruptos, y si los controladores de que esto no pase son tan humanos como los primeros, lo que hay que cambiar no es al hombre sino a la circunstancia.

Si no hubiera mujeres por la calle caminando con carteras, de seguro no habría carteristas. Si la calefacción dependiera de cada departamento, el administrador del edificio no podría facturar más caro el arreglo de la caldera.

Análogamente, si removiéramos al gobierno de su papel omnipresente, promotor y controlador de la actividad de los ciudadanos, le estaríamos dando un demoledor golpe al fenomenal clima de negocios corruptos que hoy impera en el país.

jueves, 3 de marzo de 2011

¿Por qué no era para todos el "Deporte Para Todos"?

“Yo quiero decirles que me siento muy feliz en el día de hoy porque a ese Fútbol Para Todos ahora se suma este Deporte Para Todos los argentinos. Para que todos los argentinos puedan disfrutar libremente por la televisión abierta de cosas que no lo podían hacer si no tenían su cable, su abono, su pago (…) chicos que vieron después de catorce o quince años, por primera vez fútbol en su casa… cosas tan simples, de tan simples que parece mentira que no se podían realizar…”

La anterior es una cita textual del discurso con el que la presidenta anunció el programa “Deporte Para Todos”. Dejando de lado el reproche al redactor del mismo (que debe haber reprobado Lengua en sendas oportunidades), me gustaría en esta oportunidad debatir esta última aseveración: ¿Si era tan simple brindar deporte para todos, por qué no se hizo antes?

Lo llamativo de todo esto es que la mismísima primera mandataria nos dio la respuesta minutos después:

“A mí la verdad… yo no miro los partidos de futbol por televisión”

¿Pero Cómo? Si el fútbol es un “bien social”, un “bien público”[i], si es una pasión de los argentinos, cómo es posible que CFK no siga el campeonato ¿Será que es francesa, española o chilena?

Nada de eso. Es argentina con domicilio en provincia de Buenos Aires, al igual que las muchas mujeres que prefieren hacer otra cosa en lugar de mirar fútbol por TV.

¿Y cuántas mujeres son las que nunca en su vida miraron un partido de Rugby –que ahora será incluido en las programaciones gratuitas-? ¿Y a cuántos hombres sólo les interesa el fútbol pero jamás mirarían un partido de Vóley? ¿Cuántos tuercas no miran fútbol? ¿Cuántos futboleros no miran el TC2000?

Este es el principal motivo por el cual el deporte no es para todos. Simplemente porque no todos están interesados en el deporte. No existe el deporte como interés nacional, pasión de los argentinos o bien público. Existe como interés de algunos, pasión de otros y bien privado.

Aceptémoslo Nalbandián, muy pocos miran tus partidos en Argentina… Ni hablar de los Milincovic o los Meana. ¿Quién se fuma la liga argentina de Vóley? Nadie.

Son públicos minoritarios, son nichos que algunos empresarios identifican y buscan satisfacer su necesidad a cambio de alguna compensación. Así funciona. El esfuerzo para transmitir se ve compensado por el televidente interesado, es una relación de dos en donde ambos quedan contentos.

Con el “Deporte para Todos” la relación cambia. Cristina no mira fútbol pero le paga la transmisión a los futboleros. El esfuerzo por transmitir lo compensa el dinero de los impuestos, y los beneficiados son de nuevo el transmisor y los televidentes, pero a costa de un tercero que no mira ni televisa.

Entonces estimada Presidenta: El fútbol, como cualquier otro deporte, no es para todos porque no a todos nos gusta el deporte –de hecho usted lo admite-. Si a usted no le molesta financiar la transmisión de los partidos de Racing, la invito a que cree una fundación. Pero no tome mi dinero coactivamente para semejante injusticia.



[i] Son palabras textuales extraídas del discurso de la presidenta que puede verse completo en estos dos links:

http://www.youtube.com/watch?v=hBnw3mVOc5o

http://www.youtube.com/watch?v=QQzkFlR43xI

viernes, 18 de febrero de 2011

Escra-Che

En la última semana, los medios de comunicación se alarmaron porque, de ahora en más, tus hijos van a ir al colegio y les van a enseñar a escrachar gente. Bueno, en realidad, no es tan así.

Lo que sucede es que –para el ciclo lectivo 2011- el Ministerio de Educación Bonaerense anunció que en la materia “Política y Ciudadanía” (¿?) se va a estudiar el escrache como forma de manifestación ciudadana. Hasta aquí la primer parte del título de hoy.

En cuanto a la segunda parte, la editorial “La Marca” anunció la publicación de un libro que en forma de cuento realza la vida de nuestro celebérrimo guerrillero Ernesto Guevara. Por supuesto, el Ministerio de Educación ya preseleccionó el cuentito para que pase a integrar las bibliotecas de las escuelas de educación primaria.[i]

Sobre los escraches, no podemos disentir con el Ministro Bonaerense en que éste forma parte de “las formas en que el mundo contemporáneo ha visto manifestarse a la sociedad[ii] Por otra parte, el término escrachar usado familiarmente implica poner en evidencia a alguien, lo que no siempre tiene que implicar una actitud fascista. En conclusión, creo que si estuviera pensando estudiar Ciencia Política o alguna disciplina afín estaría más que encantado de poder analizar este tipo de manifestaciones desde una perspectiva crítica y objetiva.

Respecto del médico devenido en conductor de la Revolución Cubana, bienvenida sea la publicación de un libro que lo santifique. De hecho, sobran películas que lo hacen y nadie nunca dijo nada. El tema es que cuando aparezcan los “Videla para principiantes” o “El niño Adolfito” también los podamos apreciar como manifestaciones de la libertad de expresión a la que cada individuo tiene derecho y la que no siempre traerá las mejores creaciones.

Ahora bien, seguramente -contrario a mi pensamiento- existan padres que crean que sus hijos no deben ir al colegio para entender qué es un escrache, sino más bien para recibir información que les permita conseguir un buen trabajo. Otros argumentarán que materias tan específicas deberían corresponder a otro tipo de estudios y no a un secundario y habrá otros (los alumnos, por ejemplo) que queden más que satisfechos de ir al colegio y que la profe hable de los escraches mientras ellos puedan seguir jugando al truco.

En la misma línea, muchos se opondrán a la imagen que el cuento le da al revolucionario Guevara. Muchos insistirán en que los medios no justificaban sus fines, en que cometió crímenes aberrantes y que definitivamente no le gustaría que su hijo reciba esta versión lifting de la realidad.

Hasta aquí, todas posturas válidas o defendibles desde alguna perspectiva. Sin embargo, todos sin excepción iremos al colegio y aprenderemos sólo una de estas posturas. O escrache, o no escrache. O el “Che” fue un “ejemplo en cuanto a sus valores, a su compromiso con el bien común y a su solidaridad”[iii] o el “Che” fue tan malo como la dictadura que combatió.

La verdad quedará en manos del Ministerio. Y si bien se supone que al Ministro de Educación lo designó la autoridad que “el pueblo” eligió –presidenta, gobernador, jefe de gobierno- la realidad es que vos no sos el pueblo (porque cuando somos todos no es nadie) y vos no tenés ganas de mandar al chico al colegio para después tener que tomarte el doble trabajo de explicarle que los valores del “Che” eran más parecidos a los de Mubarak que a los de Sarmiento o que el bien común es la entelequia usada para beneficiar a unos en perjuicio de otros.

Finalmente, probablemente sí termines con ganas de darle una clase práctica de escraches yendo a la puerta del colegio a exigir que se enseñe como corresponde.

O por ahí, nos animamos un poco más y exigimos que nunca más un ente centralizado y omnisapiente sea el que decida qué es lo mejor que deben estudiar nuestros hijos.

viernes, 11 de febrero de 2011

Yo te avisé

(Editorial de La Nación - Viernes 12 de Febrero de 2011)

¿Ley de medios o ley de fines políticos?

"La llamada 'ley de la democracia' se parece demasiado a la anterior del Proceso en su afán intervencionista y controlador"

Muchas son las declaraciones de funcionarios del gobierno nacional y legisladores del bloque oficialista alabando a la ley de medios con todo tipo de calificativos, especialmente el de ser una 'ley de la democracia'. Sin embargo, si se la lee detenidamente, se parece demasiado a la denostada del último gobierno de facto en su afán intervencionista y controlador, incluso de contenidos y expansión de voces..."

Fascismo de derecha versus fascismo de izquierda.

http://lacrisisesfilosofica.blogspot.com/2011/01/el-juego-de-las-diferencias.html

(Suplemento Económico de La Nación - Viernes 12 de Febrero de 2011)

Economía tomó de la Anses y el PAMI más de $ 12.500 millones

"Según las últimas resoluciones del Ministerio de Economía que se conocieron, durante 2010 el fondo gestionado por la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) financió el gasto público con US$ 2598,8 millones de dólares (unos $ 10.395,2 millones). Si se suman los $ 2130 millones tomados del PAMI -la obra social de los jubilados-, se obtiene que hay por lo menos $ 12.525 millones prestados por organismos de la seguridad social."

El gobierno estatizó las AFJP para proteger a los jubilados de los vaivenes del mercado. ¿Quién los protegerá ahora de los vaivenes electoralistas de nuestra presidenta en plena campaña?

http://lacrisisesfilosofica.blogspot.com/2010/08/de-naufragos-piratas-y-jubilados.html

jueves, 3 de febrero de 2011

¿Quién va a garpar todo esto?

Hace pocos días, en el programa radial “Perros de la Calle” de Andy Kuznetzoff, estuvo como invitada la legisladora porteña Adriana Montes, impulsora de la ley por la cual el Banco Ciudad otorgará garantías a aquellos inquilinos que no tengan.

Es decir, el día que vos quieras alquilar un departamento, va a existir la posibilidad (más grande, más chica, etc.) de que un día dejes de pagar la renta. Previendo esta posibilidad, el dueño te exigirá que tengas un “garante” –es decir, alguien que esté dispuesto a vender su casa para pagar tu saldo deudor en el hipotético caso de default.

Por supuesto, dar esta garantía implica un riesgo grande para el que efectivamente la brinde. Ergo, suele hacerse sólo entre personas de mucha confianza (hermanos, padres e hijos, o íntimos amigos, hasta que dejan de serlo porque lo clavaste con varios miles de deuda y te fuiste a vivir a Chile). Por otro lado, no exigir esa garantía implica un riesgo igual de grande para quien te alquila la vivienda.

Ahora bien, si -magia mediante- se eliminase la necesidad de la garantía, el primer efecto sería un mayor nivel de alquileres. Los inquilinos tendrían una restricción menos para alquilar, y los locatarios un incentivo extra para hacerlo.

De alguna manera, esto es lo que genera la ley aprobada en la legislatura. De ahora en más, si nadie “te sale de garante” el bondadoso Banco Ciudad (financiado por nosotros)[i], pondrá una garantía bancaria. Es decir, si te quedaste corto, el Ciudad paga los platos rotos. ¡Genial! ¡Más independencia, ahora tenés tu espacio! ¡Más plata para los dueños, ya no te hacés drama porque sabés que te pagan! ¡Más comisiones para las inmobiliarias, con razón “ha caído bien en la cámara inmobiliaria”[ii]! Una fiesta.

Si el programa fuese auspiciado por el Santander Río, los platos rotos los pagarían sus accionistas. Sin embargo, como “El Banco Ciudad de Buenos Aires es una persona jurídica,pública y autárquica…[iii] lo que ha hecho la legislatura es consagrar el derecho de algunos a alquilar una vivienda.

Varios derechos similares fueron anotados en la plataforma electoral del partido demócrata de los Estados Unidos en 1960. Al respecto, la autora de “La Rebelión de Atlas” -uno de los libros más influyentes de la historia- reflexionó:

“Tenga bien presente el concepto de ‘derecho’ cuando lea la lista que la plataforma ofrecía:

1. El derecho a un trabajo bien remunerado y útil en las industrias, comercios, granjas o minas de la nación.

2. El derecho a ganar lo suficiente para proveerse de alimento adecuado, vestimenta y recreación. (…)

5. El derecho de toda familia a una vivienda digna

6. El derecho a un cuidado médico adecuado y la oportunidad de alcanzar y disfrutar de una buena salud. (…)

8. El derecho a una buena educación.

Una simple pregunta agregada al costado de cada una de estas ocho cláusulas aclararía el asunto: ¿A costa de quién?

El trabajo, el alimento, la vestimenta, el esparcimiento (¡!), las casas, el cuidado médico, etc. no crecen en la naturaleza. Todos estos son bienes y servicios producidos por el hombre. Entonces ¿Quién los proveerá?

Si a algunos hombres les corresponde por ley el producto del trabajo de otros, esto significa que esos otros son privados de esos derechos y condenados a trabajar en la esclavitud.”[iv]

¿Significa esto que el nuevo "derecho" a alquilar nos hace, de ahora en más, esclavos? No literalmente, pero sí cabe preguntarse hasta qué punto es justo que tu dinero vaya a garantizar el pago del alquiler de una familia que no es la tuya.

O bien –porque habrá casos así-, hasta qué punto es correcto que parte del sueldo de un tipo pobre se destine a solventar la irresponsabilidad de otro que puede ser igual de pobre, un poco menos, o directamente un rico que no encontró nadie que confiara en él más que un banco que vio que "los números le daban".



[i] Artículo 8° - El Banco puede operar líneas de crédito con tasas y plazos preferenciales con recursos propios o los que le fueran asignados por Ley de Presupuesto o por leyes especiales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, destinadas al fomento de actividades económicas…” http://www.bancociudad.com.ar/institucional/mision,-vision-y-valores

[ii] Declaraciones de AdrianaMontes al programa Perros de la Calle. Radio Metro 95.1. Lunes a Viernes 10:00 a 14:00 Hs.

[iii] Artículo 1 de la Carta Orgánica del Banco Ciudad. http://www.bancociudad.com.ar/institucional/mision,-vision-y-valores

[iv] Ayn Rand. “Man’s Rights” en Capitalism, The Unknown Ideal.

jueves, 23 de diciembre de 2010

No fue Duhalde, fue Rousseau


Probablemente por el enorme poder que acumuló durante su gobernación en la Provincia de Buenos Aires, cada vez que ocurren hechos como los del sur de la Ciudad, muchos se miran y piensan: “Duhalde debe andar detrás de esto”.

Dado que estos reclamos muestran la situación de precariedad y pobreza en que vive gran parte de nuestra población, siempre son funcionales a aquéllos que quieren ver la popularidad del actual gobierno debilitada. Ergo, las pistas llevan hacia pocos nombres.

Sin embargo, viajando por el “Discurso sobre el Origen y los Fundamentos de la Desigualdad entre los Hombres[i] de Jean Jaques Rousseau, al "cabezón" están por dictarle la falta de mérito.

Desde el punto de vista de los ocupantes –tanto del Parque Indoamericano, como del Club Albariño o los otros predios ocupados- las tomas son hechos ilegales pero consecuencia de situaciones injustas que hay que resolver y que representan una falta aún más grave que la toma misma.

Y no fue Duhalde sino Rousseau el que distinguió la desigualdad moral de la desigualdad natural (que es la que hace que vos seas rubia y yo morocho):

“… otra, que puede llamarse desigualdad moral (…) Esta consiste en los diferentes privilegios de que algunos disfrutan en perjuicio de otros, como el ser más ricos, más respetados, más poderosos, y hasta el hacerse obedecer.”

La consecuencia de esta lectura es que vos sos más rico, porque yo soy más pobre. Y si mañana Gonzalo Heredia tiene más seguidores en Twitter que “lacrisisesfilosofica” es probablemente porque se los sacó a este blog.

Entonces, cuando no tener acceso a la vivienda -mientras que otros tienen mansiones- es visto como un robo o una situación de beneficio de unos a costa de otros, el Estado que tiene que dar justicia frena y deja pasar ya que, piensa, tiene que reparar la primer situación “injusta”.

Y así es como caemos en las “políticas de vivienda”, los subsidios, y los planes de todo tipo, tamaño y color, que castigan el esfuerzo de unos en nombre de la necesidad de otros, con el objetivo de lograr la tan deseada "igualdad moral" roussoniana.

Como corolario, los principales sospechosos de coordinar las ocupaciones, como el ex-presidente, Pitu Salvatierra o Regino Acevedo, probablemente serían condenados (en un juicio que jamás existirá) como meros autores materiales.

Sin embargo, de seguirse la investigación, el autor intelectual de esta confusión de principios que termina en “usurpo porque vos me usurpaste antes” sería sin dudas el pensador francés J.J. Rousseau.


[i] “Discurso sobre el Origen y los Fundamentos de la Desigualdad entre los Hombres”, Jean Jaques Rousseau, Página 22: http://www.policialapaz.com.ar/biblioteca/Juan%20J.%20Rousseau%20-%20Discurso%20sobre%20la%20desigualdad.pdf

jueves, 21 de octubre de 2010

Ganar sin Riesgo

¿Por qué le damos legitimidad y trascendencia a planteos que -en otro ámbito- tildaríamos de irracionales y absurdos?

Pablo tiene 35. Su última novia lo dejó después de ver en el cine “Un Novio para mi Mujer”. Era de esperarse. El tipo no tuvo mejor idea que expresar su verdad: “Ves, ¿Para qué se va a casar uno si después tiene que conseguir que el Cuervo Flores le saque de encima a su mujer? ¿Para qué siquiera comprometerse, involucrarse, si después es obvio que algo va a salir mal?”

Claro, Virginia no quiso saber más nada. Por suerte sólo salían hace tres meses de modo que no fue muy duro para nadie.

El problema es que Pablo vive quejándose. Ve a su alrededor y dos de sus íntimos amigos están casados y Adrián, el cuarto del grupo, está como loco con Jimena, su novia de hace 6 meses, con quien quiere casarse en Noviembre.

Le parece injusto. Está angustiado y necesita descargarse. Por ello, decidió consultar un psicólogo.

- El Licenciado Moyano lo atenderá el Martes a las 19.00 Hs. Señor.

- Allí estaré. Gracias, hasta luego.

Ese martes:

- ¿Sabe qué pasa doctor Moyano? Yo veo que ellos están más felices que nunca, alguno ya piensa en tener hijos, otro quiere hacer una fiesta para tirar la casa por la ventana. ¿Y yo qué? ¿Me quedo solo mirando una película en mi casa? ¿A usted le parece?

- Mire Pablo, a mí me parece una injusticia total ¿Cómo es posible que ellos, sólo por el hecho de estar enamorados, puedan ser felices? Todo bien con el amor y San Valentín, pero usted tiene que tener una compensación.

- Eso es lo que yo digo. ¿Quién se va a hacer cargo de mí?

- ¿Usted los sigue viendo a sus amigos?

- Sí por supuesto, jugamos al fútbol todos los martes, y los viernes siempre hacemos asado en lo de alguno, y van con sus esposas o novias, según el caso. ¿Y el boludo de Pablo? Solari, Dr. Moyano, ¡Solari!

- ¡Qué atrocidad! Mire lo que vamos a hacer. El día del casamiento de Adrián, usted se tiene que oponer…

- Me opongo…

- … y cuando le pregunten, les va a decir que usted les exige un porcentaje de su felicidad. Pero no sólo a Adrián y a su futura esposa, a todo su grupo, ¿se entiende? Tendrán que comportarse como hombres de una vez por todas y compartir esa felicidad que están viviendo, no es lógico que a usted lo dejen afuera.

- ¡Claro doctor, absolutamente! ¡Es lo que tengo que hacer!

- Excelente Pablo, lo espero la semana que viene.

- Gracias Doctor Moyano, muchas gracias.

- De nada Pablo. Y otra cosa: puede llamarme Hugo.


viernes, 13 de agosto de 2010

De Náufragos, Piratas y Jubilados

La argentina es un país en donde todo puede pasar. Tanto es así que los defensores de “los desprotegidos” y la “justicia social”, tienen que salir a defenderse porque los “representantes de grupos económicos” y los que “sólo se interesan por sus intereses”, les exigen que se aumenten los haberes de los jubilados.

¿Tom Hanks o Johnny Depp?

Recordemos la película Náufrago, protagonizada por Tom Hanks. Cuando Chuck Noland despierta en la isla desierta donde ha naufragado, ¿Tiene derechos, por ejemplo, tiene derecho a la vida en la isla?

Decir que sí los tiene puede sonar atractivo pero seguramente sea difícil convencer a sus vecinos (animales feroces, bacterias y plantas venenosas) de que deben respetarlos. Que Tom Hanks no tenga derecho a la vida ¿quiere decir que va a morir? Claramente no. A él lo asistirá ahora su mente. Será su capacidad de razonar lo que lo guiará a la supervivencia. Intentará pescar, intentará comer de los árboles y en estos intentos podrá triunfar o equivocarse, dando lugar a su supervivencia o su deceso.

Ahora imaginemos que el protagonista está bastante asentado en su isla y tiene una rutina diaria que consiste en levantarse a la mañana, ir a pescar, asar lo que pescó, armar su balsa para escapar, comer frutos de noche y volver a dormir.

En medio de su armonía aparece otro habitante de la isla (el ex pirata Jack Sparrow devenido en náufrago) cuya rutina consiste en despertarse, ver qué vecino suyo pescó algo, robárselo, comérselo e irse a dormir. A Chuck Noland no le hará ninguna gracia convivir con su nuevo vecino.

Hasta aquí podemos extraer dos conclusiones. La primera es que el hombre sin derechos puede vivir tranquilamente. La segunda es que el hombre sin derechos en un mundo de dos o más hombres, no tanto. El derecho, entonces, surge de una valoración moral sobre qué rutina es mejor. Si la de Chuck Noland o la de Jack Sparrow.

A esta rutina que consiste básicamente en “cómo voy a sobrevivir” Ayn Rand la denomina “código moral” y encuentra en él la base para el derecho:

“Los ‘derechos’ son un concepto moral – el concepto que provee una transición lógica desde los principios que guían las acciones de un individuo, a los principios que guían sus relaciones con otros- el concepto que preserva y protege la moral individual en un contexto social- el nexo entre el código moral de un hombre y el código legal de una sociedad”[i]

Para Rand, la naturaleza nos dota de razón y ésta es la que nos permite gobernar nuestra vida. Gracias al razonamiento, el ser humano actúa en infinitos procesos de prueba y error para llevar a cabo su propósito, sobrevivir (al igual que las plantas y los animales sólo que ellos lo hacen por instinto y nosotros porque usamos la cabeza).

En este sentido, aceptar las premisas de Sparrow sería tomar como moral algo que, en el fondo, permite sobrevivir a uno pero a expensas del otro. El derecho aparece, entonces, para que esto no pase.

¿Grande Pa o intereses políticos?

¿Por qué proteger al personaje de Tom Hanks y no al pirata de Disney si los dos están, a la larga, tratando de satisfacer su deseo de alimentarse? ¿No es la alimentación, acaso, un derecho humano?:

“Lógicamente, un derecho humano fundamental es aquél que todo individuo posee y puede ejercer en la exacta misma forma en todo momento en el tiempo. Si la persona A reclama un derecho que, cuando ejercido, niega el mismo derecho a la persona “B”, el alegado derecho pertenece sólo a A, no a B.”[ii]

Entonces volviendo: ¿Qué es el derecho a la vida? ¿Es el derecho a que si me enfermo, nadie me impida contratar un servicio de salud o es el “derecho” a que los proveedores de servicio de salud se ocupen de mi vida más allá que yo pueda o no contratarlos? ¿Es el derecho a la vida el derecho que yo tengo de trabajar durante todos los años que desee para poder construir un futuro cuando ya no tenga tantas fuerzas para trabajar o es el “derecho” que tengo a que otros se hagan cargo de mi futuro sin importar mi esfuerzo?

Entender mal el concepto de derecho nos lleva a entender mal el concepto de Estado y creo que la principal consecuencia vemos en la Argentina de hoy donde el Estado no es un ente dedicado a proteger la vida y la libertad de los individuos sino un padre dedicado a proteger a los hijos que menos pudieron obligando a los hijos que mejor les fue a financiar a sus hermanos.

Este es el principio que guía los planteos de “Seguridad Social” y el que apoya la intervención de Cristina en tu Billetera (perdón, la intervención del Estado en la Economía). Richard Ebeling describe esta situación para los Estados Unidos pero bien podría ser aplicado al caso argentino:

“Por setenta años el gobierno de los Estados Unidos ha asumido un rol paternalista en la supervisión y el planeamiento de nuestro retiro. Nosotros los americanos hemos sido vistos y tratados como niños irresponsables a los que no se les puede confiar el planeamiento de su propio futuro”[iii]

Aun suponiendo que efectivamente la mayoría seamos niños irresponsables ¿Es justo que los pocos adultos responsables deban compensar la irresponsabilidad de los primeros? ¿Está bien que consideremos al Estado como un Gran Papá que se tiene que hacer cargo de nosotros y salvarnos de nuestros propios errores? ¿Y cómo lo va a hacer? ¿A expensas de quién?

Nacionalización de AFJP’s y 82% Móvil

Bien, si todavía creemos que más allá de que el sistema sea injusto para algunos es “mejor para la mayoría” y que por eso vale la pena llegamos al planteo de la “nacionalización” del sistema jubilatorio y al planteo que la oposición le hace al gobierno de aumento de haberes.

En el esquema tal como está, no se discute quién debería ser responsable de su vida, cómo vivir en una sociedad libre en la que a nadie se le imponga cargar con la vida de una persona que no eligió, sino cuál de los dos grupos (gobierno u oposición) es más bueno y es más generoso.

La triste realidad es que ni Cristina ni Pinedo, Carrió o Morales son generosos por ocuparse de los jubilados. La generosidad y solidaridad implica necesariamente la participación voluntaria de los aportantes.

Lo único que hacen nuestros dirigentes es jugar a la demagogia con la plata de todos y ver quién engaña mejor al electorado para triunfar en los próximos comicios.

Invito a todos ellos, oficialistas y opositores, a abolir el sistema jubilatorio y crear la “Fundación JubilAR” a la que voluntariamente donarían el 11% de sus ingresos mensuales para ayudar a aquéllos mayores que no llegan a fin de mes.

Ése día se va a cumplir el sueño que muchos tuvieron en el 2001. Se van a borrar todos.


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[i] “Men’s Rights”, por Ayn Rand en “The Virtue of Selfishness”, 1964.
[ii] Charles Baird en “Liberating Labour
[iii] Richard Ebeling en “Abolishing Social Security - Through Privatization!”, Septiembre de 2005, “The Freeman”.