viernes, 2 de julio de 2010

Totalitarismo versión Argentina 20.10

(El presente artículo está inspirado en “La mentalidad nazi en Estados Unidos” de Jacob G. Hornberger -director de la fundación “The Future of Freedon Foundation”- publicado en los números de Agosto y Septiembre de 1994 de la publicación mensual “Freedom Daily”.)


Unas décadas atrás, el premio nobel de economía Friedrich Von Hayek publicaba en su libro “Camino de Servidumbre”[i] una tesis que conmocionaría al mundo: Que la dirección planificada de la economía llevaba indefectiblemente a la dirección centralizada de la vida misma del hombre dentro de la sociedad. Además, advertía a los países aliados que, a pesar de enfrentar militarmente a los regímenes totalitarios, no diferenciaban mucho sus políticas económicas de éstos.

Si bien la Argentina se hizo esperar para declararle la guerra al Eje, pocos pensarían hoy que el nazismo tiene algún asidero en el país. Sin embargo, Hayek tenía un punto.

Prestemos atención a los siguientes extractos de la postulación de principios del Partido Nacionalsocialista alemán de 1920:
  • "Nosotros peticionamos que el gobierno provea a los ciudadanos por sobre todas las cosas de igualdad de posibilidades en lo laboral y en los medios para ganarse la vida".

  • "Las actividades individuales no deben superponerse a los intereses de la comunidad, sino llevarse a cabo dentro de ella y para el bien de ella… "

  • "Exigimos ganancias compartidas en los grandes negocios"

  • "Exigimos ampliar la seguridad social de la tercera edad"

  • "… el gobierno debe proveer una gran extensión de todo nuestro sistema de educación pública..."

  • "Combatiremos el espíritu materialista dentro y fuera de nosotros, y estamos convencidos que la permanente recuperación de nuestra gente sólo procederá bajo la insignia ‘El Bien Común antes que el Bien Individual’."
De lo anterior se concluye que existe un “bien social” y que, en ciertas oportunidades, éste entra en conflicto con el “bien individual”. Es decir, mi búsqueda del beneficio podría ir en contra del beneficio de todos.

La misma idea es expresada por Marx cuando, en su obra “El Capital”, describe el proceso de la plusvalía, la acumulación y la explotación:

“El capitalista no se enriquece, como el labrador o el artesano independiente, en proporción a su trabajo particular y a su sobriedad personal, sino proporcionalmente al trabajo gratuito de otro que absorbe y a la privación de todos los placeres de la vida que inflige a sus obreros”[ii]

Nazis y comunistas, entonces, coinciden en que el bien individual está en contra del bien grupal y que, en las ocasiones en que se enfrenten, el gobierno debe hacer prevalecer al grupo y sacrificar al individuo. Sin embargo, si bien iguales en los principios, marxistas y nacionalsocialistas se diferencian en los métodos.

Como escribiera Leonard Peikoff en “The Ominous Parallels”:


"Contrarios al marxismo, los nazis no postulan el poder estatal de los medios de producción. Ellos exigen que el gobierno supervise y controle la economía nacional. El tema de la propiedad legal es secundario, dice el nazismo; el punto del control es aquí fundamental. Los individuos, por lo tanto, continúan siendo propietarios, siempre y cuando el Estado se reserve el absoluto derecho de regular la propiedad".

En función de esto, no podríamos sugerir que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner sea marxista. Sin embargo, no podemos decir lo mismo acerca de su fuerte raigambre totalitaria.

Si bien esto no sólo es patrimonio de ella y su marido (ya que, en coincidencia con la descripción de Peikoff la propiedad en Argentina ha estado controlada y regulada desde las primeras décadas del siglo XX) podría afirmarse que Cristina Kirchner habría aplaudido la proclama de 1920 de haber tenido la oportunidad. De hecho ¿no ha obrado bajo principios similares?:

“Este Estado ha construido desde 2003 un proyecto de país absolutamente diferente, poniendo al mercado controles y regulaciones… este es un Estado que ha ayudado mucho al mercado y que no hizo lo que hicieron con él. Al contrario, el año pasado, cuando el mundo se caía, estuvo presente el Estado en todos los frentes (…) Fuimos después de China, según la ONU, el país que más esfuerzo fiscal puso para hacer frente a la crisis…”[iii]


La moderna demagogia ya no pone al Mercado en el banquillo de los acusados, sino que lo lleva al diván. Es decir, el mercado no es malo por sí sólo pero como, en el fondo, está guiado por aquellos sentimientos oscuros del hombre como la “codicia” y el “interés personal”, como un paciente psicótico, debe ser “ayudado”.

A esta altura, no nos sorprende que CFK tenga este razonamiento. Sin embargo, sí sería lamentable que (más allá que no nos guste este gobierno o lo critiquemos) compartiéramos sus principios ideológicos básicos.


La crisis es filosófica. El interés “social” no existe sino como una suma de nuestros bienes individuales y cada individuo está capacitado para descubrir cuál es su “bien” siempre y cuando respete la vida y la propiedad de otros. Cualquiera que diga lo contrario miente y, voluntariamente o no, está plantando la semilla de los regímenes más trágicos de la historia del hombre.


5 comentarios:

  1. Bueno… comparaciones antojadizas si las hay…

    En primer lugar (y te lo digo con toda la onda) me parece que hay que saber leer a Marx y conocer bien su pensamiento. Por lo general sacar de contexto frases de marcos conceptuales muy complejos lleva a fuertes confusiones. Marx no postula que los medios de producción deben ser propiedad del Estado, porque la revolución en términos marxianos termina únicamente con su disolución (con lo cual ahí ya hay un problema de interpretación).

    Cuando Marx habla del Plusvalor hace bastante más que contraponer el interés grupal con el individual… lo que hace es una reelaboración de la teoría ricardiana del valor (me sorprende que justo vos, con lo que te gusta la economía te hayas comido eso –voluntaria o involuntariamente). Por ahí te recomiendo que le des una leidita a los 6 primeros capítulos del Tomo 1 y el cáp 24 del mismo tomo, o que agarres los manuscritos económico-filosóficos, porque de ninguna manera Marx plantea lo que vos interpretaste. Me parece que no es el punto… su punto de partida, sus objetivos y su concepción del mundo no tienen nada que ver con el nazismo…

    Creo que si uno busca equivalencias superficiales se puede comparar cualquier cosa, pero me parece que está bastante lejos de ser algo serio. Absolutamente todas las cosas pueden tener algún elemento en común, el tema es ver cuál es la incidencia general de ese elemento y el marco en el que se encuentra… En ese sentido creo que hiciste una comparación bastante caprichosa.

    Antes de decir que “cada individuo está capacitado para descubrir cuál es su “bien” siempre y cuando respete la vida y la propiedad de otros” habría que ver también como originariamente se construye esa riqueza… sino creo que tu punto se cae a pedazos.

    Por otro lado decir que los grandes totalitarismos (o genocidios) son producto de medidas que atentan contra el mercado es un error… a lo largo de la historia y del mundo, hubo regímenes totalitarios y trágicos de cualquier raigambre ideológica. De hecho, sin ir más lejos, en Argentina representó la antesala de la desregulación y de las políticas neoliberales.

    Me parece absolutamente respetable que estés en contra de las regulaciones, del Estado de bienestar o de cualquier crítica al interés individual… pero al menos hacé la crítica con un poco más de seriedad… comparar a Cristina Fernández con Marx y Hitler es como una “Jarra loca” bastante anacrónica.

    Un beso!

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  2. Gracias meri por estar presente con tus ideas y expresarlas con tanto ímpetu y un poco de humor. Son muchos los flancos que abrís pero te dejo mi punto sobre algunos.

    En esos capítulos que mencionás, Marx elabora o "reestructura" la teoría del valor “objetiva”.

    Lo gracioso es como este valor objetivo es algo inexistente, la supuesta “objetividad” pasa a ser la subjetividad y la apreciación personal de él, que busca imponer a los mismísimos participantes del acuerdo de trabajo (empleador y empleado).

    Pero claro que Marx no entendería de acuerdos libres porque no considera que la sociedad esté compuesta de individuos sino que está compuesta de dos colectivos, uno en conflicto con el otro. Capitalistas y trabajadores cuya interacción es necesariamente una guerra o un juego de suma cero donde lo que gana el capitalista, se lo sacó al trabajador. ¿Cómo vas a decirme entonces que el conflicto "interés individual" vs "interés grupal" no es un pilar fundamental de su pensamiento?

    Otra cosa, cuando me refiero a propiedad no me refiero a riqueza, me refiero al concepto vial de ser dueño. Pero no de un material, sino de tu vida, tu conciencia y tus decisiones.

    Por último, ojo con el cuento de que los militares fueron liberales. Nada de eso. Argentina ya no se acuerda qué es el liberalismo y los militares contribuyeron a perpetuar esta amnesia.

    Beso!

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  3. Si me estás reconociendo que ya existía la economía planificada desde principios del siglo XX en la Argentina, no me vengas con que por intervenir sos nazi.
    La chicana de que Cristina es nazi porque ya Hitler hablaba de ampliar la seguridad social de la tercera edad, o le habría puesto retenciones a la soja hace 60 años es un sensacionalismo barato al estilo Clarín.
    Hitler es Hitler. Fue el totalitarismo alemán. Con particularidades únicas, como la idea de superioridad de la raza aria, el anti-semitismo y la monstruosidad de los campos de concentración y los hornos para judios, disidentes, homosexuales, discapacitados. Eso es el nazismo. Eso lo distingue de los otros totalitarismos. No veo eso en Cristina.

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  4. Según Hayek con 2 postulados uno se convierte en nazi o comunista. Hitler no cobraba impuestos al agro, entonces todos los que se levantaron contra la 125 son Göring o Eichmann, y usted sabe que no es así. Es más el mismo Hayek se transformaría en un émulo del 3er Reich al no estar de acuerdo al cobro de impuestos.

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  5. Acepto que las formas del nazismo alemán tuvieron características únicas. Pero lo que trato de mostrar es que las formas tienen un fondo. Es decir B es consecuencia de A. Antes de la acción hay un principio moral y filosófico que guía a esta acción.

    En el caso argentino, las formas son distintas, pero en el fondo de la cuestión, el principio es el mismo. "La sociedad", "el pueblo", "la nación", "los trabajadores" siempre estarán adelante del individuo. Y como estos conceptos siempre son difíciles de definir, a la larga el gobierno de turno los usará para ponerse en contra tuyo y negarle derechos a unos para darle privilegios a otros.

    No cobrar impuestos a un sector de la sociedad es parte del mismo dirigismo económico que cobrárselos. Es pensar en términos de grupos y colectivos, y no en términos individuales. El planteo se mantiene.

    Aunque opuestos a mi pensamiento, agradezco la participación. A mí me hicieron pensar.

    Abrazo!

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